miércoles, junio 01, 2011

Disyuntiva

Hace un mes y 17 días de la caída.
Hoy el llanto seco, la angustia anestesiada pero los dos ahí, latentes.

Como bola sin manija, deambulando, ida y vuelta por ilusiones y desilusiones, seguir buscando una respuesta.

O terminar de asimilar, que la vida no es un fin sino un recorrido, y comenzar a disfrutar de una vez por todas. Dejando de hurgar en mi cabeza, dejando de buscar la perfección. La frase que repite esa voz interior: "sos mediocre en todo lo que hacés", es necesario borrarla.
 
Hoy prendí la computadora distraída y de repente me di cuenta que estaba dibujando repetidamente un símbolo de infinito entre las teclas de power y mute, mientras la pantalla negra iba cambiando las letras de colores.
Estoy convencida que la gente simple es infinitamente más feliz.

lunes, abril 18, 2011

Viaje

Ese día habíamos ido a visitar un Museo. Recorrimos observando varios esqueletos de dinosaurio.
De pronto percibimos que al hueso del pie de uno de los dinosaurios comenzaba a crecerle carne y escamas, pero nadie parecía darse cuenta....
Veíamos que le crecía y le crecía carne, hasta que quedó su cuerpo entero formado y salió caminando del museo rugiendo y llevándose todo por delante.
La gente huía despavorida por toda la ciudad de Nueva York. Pero nosotros nos quedamos al ladito suyo mirándolo todavía más asombrados, en vez de huir. Nos queríamos hacer amigos de él, capaz era bueno y todo. Se fue arrimando despacito con su enorme cabeza, y con delicadeza nos tragó, sin masticarnos ni nada.

Dentro del dinosaurio había mucho lugar así que construimos una casita. Teníamos TV, una cama y cocinábamos con la comida que comía el dinosaurio...
Hasta que un día el dinosaurio andaba mal de la panza, había comido muchos porotos y tenía muchos gases.
Vimos que cerca de nuestra casita se iba formando una burbuja gigante de gas y nos apuramos y nos metimos adentro.
Entonces cuando el dinosaurio se tiró el gas salimos volando por su cola dentro de la burbuja, y el viento nos llevó lejos, lejos, como un globo aerostático.
Aterrizamos sin problemas arriba de un cerro muy verde y volvimos a casa caminando, donde nos esperaban papá y mamá que estaban muy contentos de que hubiéramos regresado a salvo.

Cuento colectivo que inventamos con Vale (6 años), en un viaje de auto

martes, marzo 22, 2011

Essential Song

Pearl de Janis Joplin fue mi primer CD.
Un disco grabado originalmente en vinilo, no tenía mucho sentido elegirlo, pero nunca me voy a olvidar de la emoción que sentí en el momento en que lo vi en una vidriera de la galería Opera, entré y lo compré.
Hasta el día de hoy, cuando estoy medio depre, me pongo a escucharlo y si estoy sola a cantarlo a los gritos, y me llena de energía y de vida.
Pero no se me había ocurrido cantar de verdad los temas de Janis, hasta que mi amiga del alma Lau me mandó un sms "suerte Janis" el día de la muestra el año pasado, y me hizo emocionar hasta las lágrimas.

Me & Bobby McGee es para mí la canción más hermosa y emotiva del mundo, por la letra, la música, la paz que me transmite. A por ella voy mañana, que retomo las clases de canto luego de las vacaciones.
Espero que la profe tenga los vidrios de la casa asegurados :S

Me & Bobby McGee (Janis Joplin)

Busted flat in Baton Rouge, waiting for a train
And I’s feeling nearly as faded as my jeans.
Bobby thumbed a diesel down just before it rained,
It rode us all the way to New Orleans.

I pulled my harpoon out of my dirty red bandanna,
I was playing soft while Bobby sang the blues.
Windshield wipers slapping time, I was holding Bobby’s hand in mine,
We sang every song that driver knew.

Freedom is just another word for nothing left to lose,
Nothing don’t mean nothing honey if it ain’t free, now now.
And feeling good was easy, Lord, when he sang the blues,
You know feeling good was good enough for me,
Good enough for me and my Bobby McGee.

From the Kentucky coal mines to the California sun,
Hey, Bobby shared the secrets of my soul.
Through all kinds of weather, through everything that we done,
Hey Bobby baby kept me from the cold.

One day up near Salinas, Lord, I let him slip away,
He’s looking for that home and I hope he finds it,
But I’d trade all of my tomorrows for one single yesterday
To be holding Bobby’s body next to mine.

Freedom is just another word for nothing left to lose,
Nothing, that’s all that Bobby left me, yeah,
But feeling good was easy, Lord, when he sang the blues,
Hey, feeling good was good enough for me, hmm hmm,
Good enough for me and my Bobby McGee.

domingo, marzo 20, 2011

El veto a la veta

Estos últimos días han sido un poco rutinarios, aburridos. Me levanto y es como si el despertador sonara con la radio de "El día de la marmota", para repetir una y otra vez la misma secuencia de eventos hasta llegar la noche e irse a dormir.


Y yo cuando me aburro, me pongo guaranga.


Fue entonces que una noche me miré al espejo y me dije: “Botija, a ver si explotamos esa veta humorística, que capaz tenés ahí adentro de tu interior más interno”. Y como ahora que cambió el Código Minero pasó a ser mejor negocio esto de explotar vetas interiores, ¿porqué no intentarlo?


Me quedé ahí frente al espejo en trance mirando fijo como si explotar la veta fuera encontrar la punta del granito y apretar, apretar hasta que reviente y psssssssfffff aterrice sobre el vidrio, hasta que me desperté, sacudiendo la cabeza y me dirigí a la cama con una hoja y un papel. Cuando llegué a la cama (me gusta escribir y leer sentada en la cama), me di cuenta que no había agarrado ninguna lapicera y qué mierda hacía con las dos hojas en la mano. Así que opté directamente por utilizar la laptop, que estaba ahí debajo de la cama, echadita como siempre como un perro guardián.


Decidí entonces ponerme a escribir un monólogo, onda los Monólogos de la Vagina. Pero me encontré con dos problemas: a) a ella no le gusta que le digan vagina, prefiere modos más cariñosos como Pepita o Conchita, b) no hubo forma de hacerla hablar, por más que lo intenté (con un títere le enseñaba a vocalizar cada letra para que moviera los labios imitándolo), pero no  hubo caso, sólo logré hacerla llorar de frustración pobrecita (y ahí tuve que cambiar las sábanas, menudo contratiempo). Así que decidí que era mejor dejarla tranquila.


Recordé entonces que en realidad el último alarido (carcajeante) de la moda en cuanto a humor son los Stand Up. Fui al supermercado a comprar una Seven up, puse en el Winamp una playlist con los temas de Bob Marley “Get Up, Stand Up” y “Stir it up”, y me senté con el Word en blanco a esperar que fluyeran esos brillantes libretos.

Pero ser mujer me limita, porque los temas cliché que toda standuppera que se precie de tal tiene que incluir en su repertorio son:

1)      La dieta

2)      El gimnasio

3)      La energumenidad de los individuos de sexo masculino

Y ahí el tal problema, no son temas con los que me sienta identificada porque:
1)      Nunca hice dieta, tomo Coca común y la base de mi pirámide alimenticia son los chocolates y golosinas, que necesito ingerir en dosis diarias para que mi cerebro funcione, y para no desequilibrarme emocionalmente (más). 2)     Hace tiempo que no voy a un gimnasio tradicional, lo cambié por la escuela de circo, y es de las cosas más gratificantes que hoy hago en mi vida, me llena de energía y de adrenalina 3)      AMO los hombres: mi marido es inteligente, cocina muy bien, no le gusta el fútbol y está siempre listo. Pero además tengo muchos amigos hombres, porque con ellos puedo decir palabrotas sin que se persignen, puedo comentar tranquilamente que están más gordos/canosos o pelados y ellos igual conmigo. En cambio las mujeres, ufff, mirá que somos complicadas....  Pero no está bien visto que la standuppera haga chistes sobre lo hinchapelotas y ladillas que somos las mujeres.


Bueno, no califico para standuppera entonces… ¡¿Qué hago?!

Me acordé de esta mina Malena Pichot, tan exitosa ella, con sus videítos de MTV. Nunca en mi vida la había visto (no miro MTV desde que dejaron de pasar Celebrity Deathmatch), así que busqué y miré un par de capítulos en Youtube.

Ok, fácil, es apenas una variante light de la standuppera uruguaya, agregando muchas palabrotas que hacen que parezca una mina muy liberal y suelta de lengua, pero su monotema sigue siendo el punto 3 (a diferencia de las anteriores, no es una superadita que habla con despecho de los hombres, sino que siempre se está quejando de lo mucho que necesita un macho). No puedo evitar querer gritarle: "¡PELOTUDA! ¿pero porqué no te hacés dar por un ballenato en celo si estás tan desesperada por una pija?" Y ahí voy bien, ¡sote!, porque es fundamental en la escuela pichotista decir pija, coger, orto, paja, a los gritos y sin que te tiemble la voz (atención: prohibidos pito, garchar o culo, que son demasiado infantiles y están demodé).

Pero una cosa es escribirlo y otra *decirlo*. Ay mamá, ensayé horas y horas y no, no, no me sale con naturalidad, un horror... No puedo decir pija sin acto seguido emitir risitas de timidez y taparme la boca, boluda.


Ahí entonces me dí por vencida y acá vengo, con el caballo cansado, veta humorística vetada, y a dormir que mañana es día de la marmota de nuevo, nos vemos un día de estos pijilines (jijijijiji).

viernes, febrero 11, 2011

De la Selva, mismo

En el año 85 no sólo hubo un quiebre en la historia del país, con el retorno a la democracia, sino también en mi vida personal pasaron cosas importantes, aunque no tuviera relación ninguna con dichos sucesos.
Por ese entonces yo tenía 8 años y vivía con mi mamá en Minas en casa de mis abuelos maternos, como había sido desde que mis padres separaran 5 años antes. Ese año mi madre consiguió trabajo de maestra especial en La Paz (en Minas no había vacantes), y se fue a vivir a Montevideo. Eso desencadenó que si bien al principio me quedara viviendo aún con mis abuelos, al poco tiempo ya decidiéramos que me mudara también yo a Montevideo con mi mamá, porque la extrañaba.

Pero volvamos unos meses atrás, porque antes que me mudara ocurrieron eventos inesperados también en la vida de mi papá. Él, con 28 años ya se había casado de nuevo, recibe ese mismo año una loca propuesta de un primo aún más loco, y se va a buscar oro a la Selva Amazónica, más precisamente al pueblo fronterizo boliviano-brasileño de Guayará Mirim, cortada por el río Madeira que luego vierte al Amazonas.
Pasaron como 5 meses y nadie sabía nada de él. M. su esposa, estaba furiosa y angustiada: "si llega a volver vivo, conmigo que no cuente, ¡me divorcio yo también!"
Por fin volvió, con 42º de fiebre: había contraído malaria. Todos preocupadísimos, olvidamos los reproches. Años después me contó el periplo: ningún médico de los que vio acá en Uruguay sabía el tratamiento que tenía que administrarle y el tiempo apremiaba, hasta que alguno le sugirió que se trasladara hasta una Universidad en Porto Alegre. Sin pensarlo dos veces, arrancaron en el auto para allá. Dice que cuando llegaron, en el pasillo nomás se toparon con un profesor y su grupo de estudiantes: "Vengan: acá tenemos un caso de malaria, van a aprender cómo se trata". Por suerte entonces le aplicaron inmediatamente el tratamiento y cuando volvió ya estaba curado.
Después confesó que la manera que tenían en la selva de protegerse del mosquito portador de la enfermedad, era sumergirse hasta el cuello en unos barriles con una especie de petróleo por varias horas. Él siguió el procedimiento los dos primeros días pero después se emboló y los mandó a cagar.

No supe nada más de los detalles de ese loco proyecto hasta hace pocos días. En diciembre nos enteramos con F. del revuelo del parlamento por el nuevo Código Minero (ver especialmente el comentario #7). Conversando de ese tema luego en enero con papá cuando nos vimos por el cumpleaños de mi sobrina, me acordé de su experiencia y le pedimos que nos contara.
Dice que se fueron 4 en una combi desahuciada, pero terminaron  haciendo más de 11 mil kilómetros. El organizador fue su primo, éste tenía un tío que en ese momento era Ministro de Minería en Bolivia, que le pasó el dato de esas minas abandonadas que cualquiera que se acercara las podía explotar. Llegaron y tenían mapas, herramientas, maquinaria, vehículos todo. La empresa canadiense había abandonado la mina, huyendo de los conflictos que se habían originado con los nativos que reclamaban sus tierras, y de paso llevándose la guita adeudada al estado boliviano por años de comisión sobre el mineral extraído. El ejército boliviano había intervenido trasladando a la fuerza a los indios para el otro lado de la frontera (Brasil), pero muchos lograron huir y al poco tiempo volvieron y se instalaron de nuevo en sus tierras. Ellos seguían con su vida, no les interesaba explotar la mina, pero tampoco les molestaba la gente que se acercaba a intentar sacar algo, siempre y cuando los dejaran tranquilos.
"Nos faltaba un ingeniero que supiera interpretar los mapas, los tipos de piedra y el método de extracción, no pudimos conseguir ninguno, había zonas donde el oro estaba a pocos metros, pero teníamos que saber dónde excavar. Era desesperante, teníamos el mapa del tesoro pero nos faltaba la X dibujada en el piso. Nos contaron que otra empresa que llegó antes trajo un ingeniero alemán, que cuando terminó el trabajo para no pagarle lo mandaron acuchillar. El descontrol era grande y los sicarios se conseguían por poca plata, la vida no valía nada. Después de eso ningún ingeniero quería agarrar viaje"
Se quedaron igual unos días, conviviendo amistosamente con los indios y laburando para sacar un poco de oro del que aún quedaba en los lugares ya explotados, que al final les alcanzó para pagarse la estadía y el viaje. "Los indios laburaban un rato cuando precisaban plata, el resto del tiempo la pasaban mascando coca. Que boludos nosotros, nunca nos animamos a probar las hojas de coca."

Cuando volvía a casa me puse a mirar información sobre el lugar y lo primero que me encuentro es este comentario , re Jana de la Selva (aunque por el nombre Daygor supongo es nene y no nena), así que no tuve otra que compartir el cuento con ustedes acá en el blog.

PD: los que están registrando los yacimientos acá en uruguay también son canadienses (mi padre tiene conocidos a los que ya los contactaron por minas en sus campos, dice que andan hurgando por todo el interior buscando yacimientos), esperemos tener mejor suerte con ellos y que no nos afanen la comisión como a Bolivia.



jueves, febrero 03, 2011

Atrapar el bug

Una de las mejores decisiones de mi vida fue encarar terapia. El desentrañar retazos de mi infancia que estaban sumergidos en una nebulosa ha sido una tarea emocionante y gratificante, obviamente a la vez que sanadora por el objetivo primordial que tiene de por sí la terapia. 
El otro día le decía a mi terapeuta esa especie de película sobre tu propia vida que empezás a revivir en el proceso y de la cual, aunque parezca extraño, no conocés el detalle de la trama y se transforma en un thriller apasionante. También que la tarea de desentrañar el origen de cada issue se me hace muy parecida a la de descubrir un bug en un programa de software, que es parte de mi profesión: achicar el área de búsqueda, afinar, probar, probar de nuevo, estar atento a cada señal sospechosa y comparar diferencias con ejemplos similares que no presentan el bug.

Ya hace dos años que estaba de alta pero a fines de diciembre pasado necesité retomarla. El 2010 pasó como una ola que me revolcó y me dejó mareada y medio maltrecha, toda una remoción interna que se dio solamente en mi cabeza, que a simple vista no la asocio con temas concretos y terrenales como la familia, la pareja, el laburo y todo eso, sino con replanteos mismos de lo que significa la vida y qué es lo que se supone que tenemos que hacer nosotros con ella.

Y bueno, ahora que repaso el blog, algo de eso también escribí acá, y se resume en la búsqueda de motivaciones al principio, y el baldazo de agua fría de las zanahorias al final. En el medio escribí otras cosas también, disfrazadas o que ni siquiera llegué a publicar, pero bueh...
Ahora queda seguir desentrañando a ver a qué llegamos, pero mientras tanto, a disfrutar de este thriller.
Show must go on.