martes, agosto 20, 2013

Desovillando el ovillo sin fin

Corría el año 1815

Yo estaba sentada en una poltrona tejiendo, con los ovillos apoyados en el regazo, sobre mi vestido rosado de raso y miriñaque. Me dolía mucho la espalda y tenía las manos casi agarrotadas por el movimiento mecánico y repetitivo de las agujas.

De pronto uno de los ovillos resbaló y cayó al piso. Misha, el gato, lo atrapó de un salto y se lo llevó rodando por el damero de mármol del piso. Tomándome de sorpresa, las agujas se deslizaron de mis manos jaladas por el movimiento del ovillo y cayeron con estrépito.

Me levanté de la silla como impulsada por un resorte y corrí en su persecución. Misha bajó corriendo las escaleras y yo detrás, esquivando los trazos de lana cuyas agujas de las puntas rebotaban en los escalones irguiéndose como peligrosos floretes de esgrima. Pude atrapar una al vuelo, pero la lana se zafó y me quedé con la aguja en la mano, como pasmada.

La escalera parecía interminable, el gato seguía bajando los escalones saltando de uno a otro en zigzag, sin dejar de abarajar el ovillo entre sus patas, como haciendo malabares. Por fin llegó al rellano y me quedó esperando allí. Me miraba de frente con su rostro travieso mientras se lamía una pata. Recuperé el ovillo y me senté en el piso junto al gato, muerta de risa, acariciándolo.

El dolor de mi espalda y mis manos había desaparecido.

sábado, julio 20, 2013

Nevado

Una montaña está frente a los ojos, ansío escalarla pero no tengo valor.

Hace calor aquí abajo, el sol está fuerte y brillante.
En cambio en la cima de la montaña hay hielo y oscuridad, pero sin embargo me atrae.

Un camino de tierra se pierde entre el frondoso pasto verde vibrante, subiendo la ladera.

Ya no tengo miedo, siento vigor.

Emprendo la marcha, feliz.

La isla

El silencio se puebla de susurros, cada vez más fuertes, cada vez más audibles. El canto lejano de miles de insectos, al parecer chicharras, comienza a escucharse con nitidez.

Flota en el lago el barquito de papel que esta mañana hicieron los niños.  Está nublado pero hay sol. Hace calor. En la aparente tranquilidad se respira una tensión aún desconocida.

Una mujer parada del otro lado de la orilla mira fijo el horizonte. El hombre la ve y quiere acercarse a ella, pero no sabe nadar.  El muelle marchito, de maderas podridas, dejó escapar el último bote hace algunos días. La mujer está atrapada en la pequeña isla, pero no lo sabe.
Ella sólo mira el horizonte con cara de nostalgia, no hace nada por salvarse, aunque pudiera.

Un pájaro de vuelo rasante derriba el barco de papel, que se llena de agua y se hunde, lentamente, hasta el fondo del lago.

Ya no queda nada por hacer.

Para ponernos un poco al día

...tengo que contarles que por un problema de agenda no estoy yendo más al taller de Escritura.
Tampoco estoy pudiendo escribir cuentos, este año de por sí ya venía escribiendo muy poco, y capaz también fue una causa de que dejara de intentar maneras de no abandonar (correr de un lado a otro, llegar siempre una hora tarde, etc), aunque ahora es también una consecuencia.

Estaba con toda esa angustia de no poder escribir y no poder ir más al taller (sumada a la depresión que se ve me generan los años impares, no sé), cuando me encontré con un artículo en la revista lento.uy que hablaba del Contact Improvisation y un taller de Mariana Casares relacionado con la escritura. Llegué tarde para hacer ese taller (ya había terminado), pero estoy yendo a sus clases regulares de Contact, donde también escribimos, aunque solamente cinco minutos antes y cinco minutos después de bailar.
En esos cinco minutos obviamente sólo hay tiempo para poner en el papel cada palabra que se te cruza, sin pensarlo dos veces, o a lo sumo bajar lo que hay en el "buffer". Pero así como bailar, el ejercicio está bueno y es liberador. Voy a postear algunas de esas instantáneas acá.

Y si quieren saber algo más sobre el Contact Improvisation http://nancystarksmith.com/ es su creadora (una capa), y hoy empezó una nueva edición del taller CIX que hice hace un par de años.




miércoles, junio 19, 2013

Feliz día, abuelos

 
Una  sonrisa  para  sus  ovejitas
Son  como  mil  gracias para el corazon
porque  son maestras y  filosofia 
diciéndonos  como  caminar  en  el  camino  de  la  vida
Ella  es  la  abuela, la  abue   la  abuelita 
la  que  se  sienta en el sillón  de  roble,
la  que  se  duerme  como  un  angel,
La  imagen  serena
 
Poema que escribió Vale (8 años) para sus abuelas

sábado, junio 15, 2013

Me encantan los diseños de Tang Yau Hoong, por ejemplo:



Actualizado: se pueden comprar remeras de este u otros diseñadores copados (mandan a Uruguay), en http://www.threadless.com/ 

martes, junio 11, 2013

De todas partes

Valentina (8 años) vino de la escuela copada con esta canción que le enseñaron:


- ¡Ah! ¡Yo la conozco! También la aprendí cuando era chica en la escuela - le contesté, y me puse a cantar - "De todas partes vienen los orientales, también los de la Luna y los de Marte".
- ¡¡DE LA LUNA Y DE MARTE!! ¿Estás loca, mamá?

Todos los que estaban en casa tampoco podían creerlo. Terminamos llorando de la risa.
- ¡Es así, les juro que yo la aprendí así! - insistí. Me parecía raro, pero estaba convencidísima. Más que nada porque yo hice mitad de la escuela en tiempos de dictadura, y esta canción era muy izquierdosa para que las maestras se animaran a enseñarla en aquel momento.

Mientras comiamos, un rato después, me di cuenta lo que me pasó: mezclé la letra con la de esta otra canción. ¡No me culpen, las melodías son parecidísimas!