_¿El presidente acá en Uruguay se elige cada cuatro años? - pregunta Vale (8 años).
_No, cada 5 años. Cuando vos naciste en 2005 el presidente era Tabaré Vázquez. ¿Y después sabés quien vino? - contesta el papá
_¡Sí, sí, ya sé! ¡Pepe Mujica! - responde copada
_¡Y después vino Forlán! - acota Fede (4 años).
Así que ya saben: cuando dentro de unos años Forlán tenga que retirarse del fútbol por la edad, decida candidatearse y salga electo presidente, quién fue que lo dijo primero.
lunes, septiembre 16, 2013
martes, agosto 20, 2013
Desovillando el ovillo sin fin
Corría el año 1815
Yo estaba sentada en una poltrona tejiendo, con los ovillos apoyados en el regazo, sobre mi vestido rosado de raso y miriñaque. Me dolía mucho la espalda y tenía las manos casi agarrotadas por el movimiento mecánico y repetitivo de las agujas.
De pronto uno de los ovillos resbaló y cayó al piso. Misha, el gato, lo atrapó de un salto y se lo llevó rodando por el damero de mármol del piso. Tomándome de sorpresa, las agujas se deslizaron de mis manos jaladas por el movimiento del ovillo y cayeron con estrépito.
Me levanté de la silla como impulsada por un resorte y corrí en su persecución. Misha bajó corriendo las escaleras y yo detrás, esquivando los trazos de lana cuyas agujas de las puntas rebotaban en los escalones irguiéndose como peligrosos floretes de esgrima. Pude atrapar una al vuelo, pero la lana se zafó y me quedé con la aguja en la mano, como pasmada.
La escalera parecía interminable, el gato seguía bajando los escalones saltando de uno a otro en zigzag, sin dejar de abarajar el ovillo entre sus patas, como haciendo malabares. Por fin llegó al rellano y me quedó esperando allí. Me miraba de frente con su rostro travieso mientras se lamía una pata. Recuperé el ovillo y me senté en el piso junto al gato, muerta de risa, acariciándolo.
El dolor de mi espalda y mis manos había desaparecido.
De pronto uno de los ovillos resbaló y cayó al piso. Misha, el gato, lo atrapó de un salto y se lo llevó rodando por el damero de mármol del piso. Tomándome de sorpresa, las agujas se deslizaron de mis manos jaladas por el movimiento del ovillo y cayeron con estrépito.
Me levanté de la silla como impulsada por un resorte y corrí en su persecución. Misha bajó corriendo las escaleras y yo detrás, esquivando los trazos de lana cuyas agujas de las puntas rebotaban en los escalones irguiéndose como peligrosos floretes de esgrima. Pude atrapar una al vuelo, pero la lana se zafó y me quedé con la aguja en la mano, como pasmada.
La escalera parecía interminable, el gato seguía bajando los escalones saltando de uno a otro en zigzag, sin dejar de abarajar el ovillo entre sus patas, como haciendo malabares. Por fin llegó al rellano y me quedó esperando allí. Me miraba de frente con su rostro travieso mientras se lamía una pata. Recuperé el ovillo y me senté en el piso junto al gato, muerta de risa, acariciándolo.
El dolor de mi espalda y mis manos había desaparecido.
sábado, julio 20, 2013
Nevado
Una montaña está frente a los ojos, ansío escalarla pero no tengo valor.
Hace calor aquí abajo, el sol está fuerte y brillante.
En cambio en la cima de la montaña hay hielo y oscuridad, pero sin embargo me atrae.
Un camino de tierra se pierde entre el frondoso pasto verde vibrante, subiendo la ladera.
Ya no tengo miedo, siento vigor.
Emprendo la marcha, feliz.
Hace calor aquí abajo, el sol está fuerte y brillante.
En cambio en la cima de la montaña hay hielo y oscuridad, pero sin embargo me atrae.
Un camino de tierra se pierde entre el frondoso pasto verde vibrante, subiendo la ladera.
Ya no tengo miedo, siento vigor.
Emprendo la marcha, feliz.
La isla
El silencio se puebla de susurros, cada vez más fuertes, cada vez más audibles. El canto lejano de miles de insectos, al parecer chicharras, comienza a escucharse con nitidez.
Flota en el lago el barquito de papel que esta mañana hicieron los niños. Está nublado pero hay sol. Hace calor. En la aparente tranquilidad se respira una tensión aún desconocida.
Una mujer parada del otro lado de la orilla mira fijo el horizonte. El hombre la ve y quiere acercarse a ella, pero no sabe nadar. El muelle marchito, de maderas podridas, dejó escapar el último bote hace algunos días. La mujer está atrapada en la pequeña isla, pero no lo sabe.
Ella sólo mira el horizonte con cara de nostalgia, no hace nada por salvarse, aunque pudiera.
Un pájaro de vuelo rasante derriba el barco de papel, que se llena de agua y se hunde, lentamente, hasta el fondo del lago.
Ya no queda nada por hacer.
Flota en el lago el barquito de papel que esta mañana hicieron los niños. Está nublado pero hay sol. Hace calor. En la aparente tranquilidad se respira una tensión aún desconocida.
Una mujer parada del otro lado de la orilla mira fijo el horizonte. El hombre la ve y quiere acercarse a ella, pero no sabe nadar. El muelle marchito, de maderas podridas, dejó escapar el último bote hace algunos días. La mujer está atrapada en la pequeña isla, pero no lo sabe.
Ella sólo mira el horizonte con cara de nostalgia, no hace nada por salvarse, aunque pudiera.
Un pájaro de vuelo rasante derriba el barco de papel, que se llena de agua y se hunde, lentamente, hasta el fondo del lago.
Ya no queda nada por hacer.
Para ponernos un poco al día
...tengo que contarles que por un problema de agenda no estoy yendo más al taller de Escritura.
Tampoco estoy pudiendo escribir cuentos, este año de por sí ya venía escribiendo muy poco, y capaz también fue una causa de que dejara de intentar maneras de no abandonar (correr de un lado a otro, llegar siempre una hora tarde, etc), aunque ahora es también una consecuencia.
Estaba con toda esa angustia de no poder escribir y no poder ir más al taller (sumada a la depresión que se ve me generan los años impares, no sé), cuando me encontré con un artículo en la revista lento.uy que hablaba del Contact Improvisation y un taller de Mariana Casares relacionado con la escritura. Llegué tarde para hacer ese taller (ya había terminado), pero estoy yendo a sus clases regulares de Contact, donde también escribimos, aunque solamente cinco minutos antes y cinco minutos después de bailar.
En esos cinco minutos obviamente sólo hay tiempo para poner en el papel cada palabra que se te cruza, sin pensarlo dos veces, o a lo sumo bajar lo que hay en el "buffer". Pero así como bailar, el ejercicio está bueno y es liberador. Voy a postear algunas de esas instantáneas acá.
Y si quieren saber algo más sobre el Contact Improvisation http://nancystarksmith.com/ es su creadora (una capa), y hoy empezó una nueva edición del taller CIX que hice hace un par de años.
Tampoco estoy pudiendo escribir cuentos, este año de por sí ya venía escribiendo muy poco, y capaz también fue una causa de que dejara de intentar maneras de no abandonar (correr de un lado a otro, llegar siempre una hora tarde, etc), aunque ahora es también una consecuencia.
Estaba con toda esa angustia de no poder escribir y no poder ir más al taller (sumada a la depresión que se ve me generan los años impares, no sé), cuando me encontré con un artículo en la revista lento.uy que hablaba del Contact Improvisation y un taller de Mariana Casares relacionado con la escritura. Llegué tarde para hacer ese taller (ya había terminado), pero estoy yendo a sus clases regulares de Contact, donde también escribimos, aunque solamente cinco minutos antes y cinco minutos después de bailar.
En esos cinco minutos obviamente sólo hay tiempo para poner en el papel cada palabra que se te cruza, sin pensarlo dos veces, o a lo sumo bajar lo que hay en el "buffer". Pero así como bailar, el ejercicio está bueno y es liberador. Voy a postear algunas de esas instantáneas acá.
Y si quieren saber algo más sobre el Contact Improvisation http://nancystarksmith.com/ es su creadora (una capa), y hoy empezó una nueva edición del taller CIX que hice hace un par de años.
miércoles, junio 19, 2013
Feliz día, abuelos
Una sonrisa para sus ovejitas
Son como mil gracias para el corazon
porque son maestras y filosofia
diciéndonos como caminar en el camino de la vida
Ella es la abuela, la abue la abuelita
la que se sienta en el sillón de roble,
la que se duerme como un angel,
La imagen serena
Poema que escribió Vale (8 años) para sus abuelas
sábado, junio 15, 2013
Me encantan los diseños de Tang Yau Hoong, por ejemplo:
Hay más acá: http://tangyauhoong.com o acá: http://tangyauhoong.tumblr. co
Actualizado: se pueden comprar remeras de este u otros diseñadores copados (mandan a Uruguay), en http://www.threadless.com/
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