miércoles, diciembre 31, 2014

Lo miraba de afuera

Mi nula capacidad de síntesis siempre me jugó en contra a la hora de intentar escribir poemas. Por eso directamente nunca lo intento. 
Pero hace unos meses en una fiesta me encontré con una amiga de mi mamá que me conoció de niña, cuando yo tenía cuatro o cinco años. Ella todavía recordaba un poema que le inventé en un viaje de ómnibus a Montevideo:
Llueve que te llueve
viento que te viento
Lágrimas de pájaro
y yo en mi ventana
Así que después de eso me dio un poquito de ganas de intentarlo de nuevo. Salió uno, que no sé si  es un poema o sólo una cosa rara, por eso le llamé Po (quiere ser poema pero le falta).
Y de paso quedense un ratito por ahí, antes que me agarrara el fin de año publiqué otros cuentos viejos, que al igual que Po, los tenía escritos a mano en mi cuadernito búho.
¡Felisa me muero!

martes, diciembre 09, 2014

Un tiempo para todo

La otra noche Fede (5 años), no queria dormir. Le explico:
_Hay un tiempo para comer, un tiempo para jugar, un tiempo para mirar tele, un tiempo para leer y un tiempo para dormir.
_¡Y también un tiempo para hacerse diminuto y entrar a la botella de Coca-Cola!

lunes, octubre 13, 2014

El pampero

Es "crudo", es "duro". Así me definieron a Raymond Carver varios amigos con los que suelo hablar de libros (y por separado). Nada más lejano a mi impresión después de leer Antología. Por el contrario, me parece que escribe muy dulce, con palabras que me acarician cuando las leo.
Como el pampero, que a pesar de ser uno de los vientos más fieros, también es el que acaricia de la forma más amorosa a la bandera.

Una de mis amigas más cercanas está pasando por una separación de las más difíciles, de las de cuando "nada está mal, pero no todo está bien". Buscando palabras de aliento, la empatía me llevó a revivir mis propias separaciones de hace años. Las completas, pero también las casi. Como aquella, la más dolorsa de todas, que terminó con el resurgimiento del amor como un ave fénix entre las cenizas. Pájaro que anduvo con las plumas chamuscadas por un tiempo más antes de recuperarse del todo, y hasta ganar nuevos matices de color, algo que parecía imposible un tiempo antes.

Y a los pocos días me topé con esta frase del cuento Call if you need me , que me parece describe a la perfección ese momento de ruptura emocional, previo a la ruptura "física", de una pareja que empieza a quererse de una manera distinta:

'I miss everybody tonight,' she said. 'I miss you too. I've missed you for a long time now. I've missed you so much you've gotten lost somehow, I can't explain it. I've lost you. You're not mine any longer.'


 


sábado, octubre 04, 2014

Sal de ahí (versión Fede, 5 años)

Sal de ahí, chivita, chivita,
sal de ahí, de ese lugar
Vamos a buscar al lobo para que saque a la chiva
El lobo no quiere sacar a la chiva,
la chiva no quiere salir de ahí
Sal de ahí, chivita, chivita,
sal de ahí, de ese lugar

Vamos a buscar la carroza para que atropelle al lobo
La carroza no quiere atropellar al lobo,
el lobo no quiere sacar a la chiva,
la chiva no quiere salir de ahí
Sal de ahí, chivita, chivita,
sal de ahí, de ese lugar

Vamos a llamar a la mancha para que pinte a la carroza
La mancha no quiere pintar la carroza
(...)

Vamos a buscar a la oveja para que cuelgue la mancha de una cuerdita
La oveja no quiere colgar a la mancha
(...)

Vamos a buscar a la etiqueta para que envuelva a la oveja
La etiqueta no quiere envolver a la oveja
(...)

Vamos a buscar a todos para que maten a la etiqueta
Todos no quieren matar la etiqueta
(...)

Vamos a buscar a la pintura para que pinte a todos de rosa
La pintura no quiere pintar a todos de rosa
(...)

¡Sal de ahí, chivita, chivita, sal de ahí de ese lugar!

jueves, septiembre 11, 2014

Separación de bienes

Llegó la hora de separar, para ordenar.
Los cuentos están ocupando la mayor parte del blog que tenía otro cometido inicialmente: estar para la chacota. Y la chacota se fue cohibiendo y no habla o lo hace con mucha timidez.

Así que jugamos al "juego de la Taza, cada cual para su casa", y a los cuentos los mandamos a Cuentos enredados entre ramas

¡Chauchis!

lunes, junio 16, 2014

Cadenas



Está ahí, encadenado, se mueve cada vez menos, chapotea en el agua. Está triste, calmo, pero triste.
Ya no es la bestia que apareció semanas atrás en la bahía, cerca del puerto. Sus rugidos aterrorizaron hasta al más valiente.  Lo vieron elevar su enorme cuerpo de más de 5 metros de altura desde el fondo del Río de la Plata. Sería por eso que todo el mundo le llamaba “El Godzilla”. Pero parecía más un mamífero que un reptil: era una especie de lobo marino gigante con patas.

Lo apresaron cruelmente y lo encadenaron allí en la ensenada. Por lo menos tuvieron el tino de no matarlo. Los primeros días se juntaron miles de personas, niños y adultos, todos querían verlo. Yo lo vi de casualidad, recién hoy, cuando pasaba en el ómnibus por la bahía. Todos los demás pasajeros ya lo habían visto y lo ignoraron. Cuando el ómnibus se detuvo en la parada de enfrente lo miré y me miró, parecía una mirada de cachorro triste. No lo pensé dos veces y corrí hasta la puerta a bajarme, quería estar un rato con él. Caminé hasta un barco coreano que estaba amarrado cerca de allí y le compré pescados. Se los llevé y los comió muy contento, parecía que hasta movía una cola que no tenía.

Y entonces me senté a su lado pensando qué carajo tenían en la cabeza los que lo habían encadenado ahí, pobre bicho, si era más manso que Lassie. Se notaba que sufría mucho en su cautiverio.
Las decenas de científicos y periodistas de todas partes del mundo que lo habían estado investigando ya se habían aburrido y habían regresado a sus países. Pero hasta que no dieran la orden de liberarlo, o peor, de matarlo, la guardia del puerto lo mantendría encadenado ahí. Y para qué decir que la burocracia, como siempre, iba a terminar ganando y nadie tomaría esa decisión por meses, quizás por años. Fue entonces cuando decidí tomar partido y liberarlo yo misma.
“Eso es, ¡el partido de Uruguay de esta tarde! Ese será un buen momento”, pienso.

Vuelvo a casa a buscar una sierra y un pico, no son las mejores herramientas pero mi optimismo me indica que tienen que servir. Me tomo de nuevo el ómnibus, el guarda viene mirando el partido de fútbol y casi no me para, pero lo bueno es una vez arriba ni a él ni a los restantes pasajeros les llama la atención las extrañas herramientas que llevo. Ni siquiera se fijan en mí.
Me bajo en la bahía. Será fácil, también está desierta. Apenas me acerco veo que el aro que sujeta la cadena, amurado al piso, parece un poco flojo. Sin perder un minuto comienzo a golpear alrededor del metal con el pico y en dos o tres golpes el cemento se desgrana y el aro se afloja del todo. Godzilla todavía no se da cuenta de que es libre, así que tomo la punta de la cadena y me lo llevo, caminando por el muelle, cada vez más adentro.  Al final del muelle arrojo la cadena hacia adelante lo más lejos que puedo y él sigue, ya con el agua en la mitad de su cuerpo se da vuelta y me mira, como agradecido, mientras continúa caminando hasta sumergirse completamente.
Me siento en el borde del muelle con los pies colgando y la mirada fija en los círculos de agua que se agrandan y desaparecen. Me quedo pensando en que las cadenas le van a molestar al principio, pero el agua salada se encargará de corroerlas y en poco tiempo será libre del todo.

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Cuento que escribí en la última clase de Escrito con el Cuerpo.
"A veces hay que tirarse al agua sin pensar nada más, confiar en que el tiempo va a limar nuestras cadenas y un día seremos libres para siempre”

jueves, junio 05, 2014

Cuando el tiempo se hace humo



_¡Qué desastre!
Un humo espeso y gris salía por las rendijas de la cocina y el olor a quemado inundaba toda la habitación. María apagó el horno, abrió la puerta y sacó la torta carbonizada. Giró la muñeca izquierda para mirar el reloj.
_Las cuatro y media, ¡mierda!

En treinta minutos llegarían sus amigas a tomar el té y ya no le daba el tiempo de preparar otra. Bah “amigas”, en realidad eran las esposas de los demás ingenieros de la planta, amas de casa aburridas como ella, que lo que más disfrutaban era encontrar defectos a los demás para burlarse y criticar. María no veía la hora de que Pedro terminara su asignación actual y pudieran regresar a su país, que ella tanto extrañaba. Allá podría por lo menos retomar sus estudios y trabajar. Estaba harta, ser ama de casa no era para ella. Además las costumbres de aquí eran muy diferentes. La gente era machista y prejuiciosa. Los hombres trabajaban y las mujeres se quedaban en la casa con los hijos. Cuando volvían de trabajar se juntaban a jugar al fútbol o al poker, siempre entre ellos, las esposas y los hijos quedaban excluidos y a nadie se le ocurría preguntar por qué. Eso era lo que más le molestaba a ella, no era para nada a lo que estaba acostumbrada en su país, donde las reuniones eran familiares o sólo de adultos pero siempre mixtas. Tenía además varios amigos y confidentes del otro sexo; de hecho su mejor amigo era Juan, se conocían desde niños y se querían muchísimo.

Pero para que terminara la asignación de Pedro faltaban por lo menos dos años y mientras tanto la única opción social que tenía María era fraternizar con aquellas víboras. Y aunque cortar totalmente el vínculo y volverse una antisocial la tentaba, había decidido darles una última oportunidad. Quizás las había juzgado mal por conocerlas poco, y todavía tenía esperanzas de poder rescatar alguna buena amiga de ese grupo.
_ De repente Carmela, que tampoco tiene hijos y que le gusta mucho leer como a mí – pensó María. – Parece una tipa inteligente, distinta...

Vivían en un country o barrio privado, exclusivo para empleados de primer nivel de la planta nuclear. El barrio tenía su propia escuela, centro deportivo, cine, teatro y supermercado. Consistía en treinta casas donde se alojaban poco menos de cien personas en total y estaba rodeado por muros y rejas todo a lo largo de su perímetro. Al costado del barrio pasaba la carretera y hacia el oeste, más o menos a un kilómetro de distancia, se podía ver la planta. Todo lo demás era campo desierto. 

_¿Y ahora qué hago?
El supermercado del country estaba cerrado por ser domingo y el pueblo más próximo quedaba a veintiocho kilómetros.  Abrió la heladera con resignación para ver si podía inventar algo. Había un pan de ayer, mermeladas, manteca, queso, un tarro de aceitunas, mayonesa, kétchup, mostaza. Y en el cajón de verduras: cebollas, morrones y un ramito de ciboulette.

_¡Ya está, preparo unas tapas españolas! No es lo más apropiado para la hora del té pero como están de moda a esta manga de snobs les va a parecer una buena propuesta.

Recordó que tenía una procesadora que no había estrenado todavía, se la había regalado la tía Emilia antes de mudarse para allí. Emilia era una vieja cachivachera que gustaba de recorrer casas de remate y comprar cosas novedosas a precios irrisorios.
María sacó la procesadora del placard que estaba debajo de la mesada. En efecto, era bastante rara, de forma cilíndrica y tamaño mediano, totalmente cubierta por una lámina de acero brillante. En la parte superior tenía una tapa de vidrio y en el frente cerca de la parte inferior un pequeño display rectangular, con una perilla y un botón rojo a la derecha. La enchufó a la corriente y aparecieron unos números rojos en el display: 00-00-00. Probó girar la perilla hacia la derecha y vio que los tres pares de dígitos aumentaban y disminuían a medida que la giraba, pero no le quedaba muy claro el criterio con el que lo hacían. De todos modos dejó la perilla en la posición aleatoria que había quedado, cortó en dos mitades algunos morrones, les quitó las semillas y el tallo, abrió la tapa de la procesadora y los colocó dentro. Se detuvo, dudando, un momento antes de presionar el botón de encendido, pero continuó. Aunque no entendiera los números no podía ser tan difícil, era una simple procesadora.

Las cuchillas comenzaron a girar en sentido horario, formándose un potente remolino que arrastró todo a su alrededor, incluyéndola a ella, hacia el centro. Sintió que se apagaba la luz por un par de segundos y cuando se volvió a encender, la cocina estaba muy diferente. La mesada que antes era de granito rojo ahora era de acero brillante. Las paredes estaban cubiertas con paneles rectangulares del mismo material. En uno de ellos una pantalla con un paisaje montañoso de fondo marcaba:
27 de diciembre de 2064
20:35 hs
28º,  80% humedad
María sintió que su corazón se aceleraba a mil por hora y que un frío acuchillador le subía de golpe desde el estómago hasta el centro del pecho. Siguió recorriendo la pared con la mirada hasta llegar a la parte más cercana y allí ahogó un grito de terror: su imagen era la de una anciana. Se miró las manos, surcadas de arrugas y salpicadas por miles de pecas y manchas blancas. Observó entonces los números que marcaba el display de la procesadora: 04-37-50. Miró de nuevo la pantalla de la pared, los números parecían indicar la diferencia en horas, días y años del momento en que se encontraba antes: 20 de noviembre de 2014, 16.35 h.

_¿Viajé al futuro? ¿Puede ser posible?
Sin pensarlo dos veces, giró la perilla en sentido antihorario hasta dejar los números en cero y volvió a presionar el botón.
Las cuchillas comenzaron a girar velozmente formando otro remolino, esta vez en sentido antihorario, y cuando la luz parpadeó se encontraba de nuevo en su cocina. Aunque el almanaque pegado en la heladera marcaba la fecha correcta, recién cuando llegó al baño y vio su rostro habitual en el espejo, pudo respirar aliviada.

¿Entonces esa vieja procesadora era una máquina de tiempo? ¡Increíble! Probó girar la perilla hacia la izquierda y vio que los números se volvían negativos, con lo cual concluyó que también serviría para ir al pasado. Eufórica, los pensamientos se agolparon en su mente y comenzó a divagar con todas las posibilidades que le abría aquella máquina. Podría volver atrás al momento en que dejó de estudiar para acompañar a su esposo a aquel país extraño. O aún más atrás, antes del momento en que lo conoció y se enamoró de él. ¡Había cambiado tanto! Cuando llegó de profesor agregado a la facultad, aquel hombre buen mozo y galante de acento caribeño las cautivó a todas. Y fue a ella a quien terminó eligiendo, que lo aceptó llena de orgullo.  

Nunca pensó que ese hombre escondía al machista retrógrado que se reveló a sus anchas apenas se mudaron. En el country le esperaba una vida de subordinación donde sus propios intereses siempre quedarían en último lugar. El amor que María sentía por Pedro se había visto deteriorado los últimos años: ella ponía de un lado la nostalgia por su familia, sus amigos y su entorno anterior, y del otro con su vida cotidiana actual, y la balanza le daba cada vez más desfavorable. Pero era cobarde y no se animaba a tomar la decisión de dejarlo y volver a casa sola, con la cola entre las patas. Había tantas cosas en juego...  Iba a tener que reconocer que Juan tenía razón, que no podía casarse con un hombre que apenas conocía. Y también iba a desilusionar a su madre, que por primera vez estaba contenta con ella porque había conseguido un “buen partido”. Seguramente su madre le diría que la vida se hizo para sufrir y que María era una blandita, una estúpida soñadora que en vez de aprovechar la posición acomodada que le daba su marido: esa vida de película en el country, con la enorme piscina, las fiestas, el derroche; prefería enredarse en ideas fantasiosas y superfluas como la utopía del amor eterno y de una vida en pareja ideal, donde cada uno tuviera espacio para crecer como individuo. 

Por todo esto a María le parecía muy tentadora la oportunidad de volver el tiempo atrás y deshacer todo, como si nunca hubiera ocurrido. Y comenzar de nuevo joven, limpia de su historia. Borrón y cuenta nueva.
Ensimismada en estos grandiosos proyectos, la sobresaltó el timbre que sonó con fuerza.
_¡Las invitadas! Bueno, primero lo primero – pensó María, y giró la perilla de la máquina para setearla una hora hacia atrás.
De ese modo podría sacar la torta del horno antes que se quemara y tendría algo para servirle a las arpías. De nuevo el remolino y el parpadeo de luces. Dejó los ojos cerrados y preparó las narinas para sentir el delicioso aroma de la torta en el horno pero lo que le llegó fue un penetrante olor a quemado. Era sin embargo, un olor diferente al de la torta carbonizada, más ácido y metálico. El alma se le vino al piso cuando abrió los ojos y vio que provenía de la procesadora, que despedía un delgado hilo de humo por las ranuras traseras y tenía el display apagado.

Apagó el horno, sacó la torta que estaba en su punto justo y mientras la desmoldaba gritó furiosa:
-¡La puta que te parió Emilia, siempre comprando cascarrias en los remates que se rompen después de un par de usos!


miércoles, abril 30, 2014

Utilísima

A veces me aburro y me da por ponerme Utilísima.
Uno de mis hobbies es coserme ropa, como por ejemplo esta pollera. U otro tipo de objetos, como una cartera que estoy haciendo ahora con los retazos de cuero que me regaló el tapicero (pero eso mejor se los cuento cuando termine, si el proyecto llega a buen puerto, cosa que es bastante dudosa).

Otro de los hobbies que sí me ha dado bastantes éxitos, es comprar porquerías indias o chinas en el Clon o Tugays por dos pesos y tratando de reciclarlas en cosas lindas.
Así por ejemplo, un par de veces compré almohadones en El Clon bordados con lentejuelas, cuentas o canutillos, para luego convertirlos en cintos para adornar vestidos de fiesta que quedaron preciosos. Nadie sospechó su extraño origen, cuando les conté a mis amigas en la fiesta, no podían creerlo.

También este cuadro que compré por $45 en Tugays, que tenía tres fotos cliché horribles de New York, se transformó en algo chuchi forrándolo con cartulina negra y pegándole estos dibujos que encontré en Baubauhaus:
   
 

El más gracioso fue el caso de esta tabla de planchar. Tenía un forro de una tela que parecía super sintética, lo primero que pensé cuando la compré es "¿Cuánto irá a durar este forro sin quemarse? Igual cuanto antes se rompa mejor, así lo cambio porque es bastante feo". Y efectivamente, en la primer planchada se derritió con el calor de la plancha y le quedó un agujero enorme. 
Así que aproveché a revolver en mi cajón de retazos y encontré esta tela que había comprado para hacerme almohadones pero al final no pintó (y sí, como los almohadones que compro los transformo en vestidos de fiesta, después tengo que comprar tela para hacer almohadones).

Entonces, ¡voilá! Vení Andy Warhol que te plancho las camisas:
 

martes, marzo 04, 2014

Los personajes del Game of Thrones uruguayo

Conocé los personajes del mayor espectáculo del año:

Constanzerys Targaryen: fue la revelación de la última temporada, como la única mujer con posibilidades reales de llegar al trono. También conocida como la madre de los progrones.








 

Tabayron Lannister: el enano estratega, algunos lo desprecian pero aprendieron a respetarlo.






 
 


Sir Jaimealberto: conquista a las ladys más veteranas con su jopo y su porte de alcurnia, pero le cuesta un poco relacionarse con las castas más bajas.
 
Luis Albroberto Baratheon: Fue rey hace tiempo pero culpa de la bebida perdió la corona. La mujer Cerceilía lo adula pero prefiere a otro.
Pedro "Meñique" Bordabaelish: habla mucho y a veces parece bueno pero nadie olvida que tiene orígenes oscuros. A veces es difícil conocer sus verdaderas intenciones.
 

El viejo Izquiestark: era respetado por todos no sólo los de su familia, pero murió y ahora Lady Monicatelyn es quien manda. 

Robge Larrañaga: por momentos parecía que tiene chances reales pero es un líder que se infla y desinfla con facilidad.

Jon Sendisnow: es lindo, bueno y un poco ingenuo. En el círculo de poder no lo ven como competidor real pero por las dudas se encargan de mandarlo lejos. 

Branfael Izquiestark: solo no puede ir a ningún lado, pero igual lo tienen ahí porque para algo siempre puede servir.

Lady Sansarguimón: se limita a hacerse la linda y sonreír para ubicarse lo mejor posible.
 

Theon Abreujoy: por más que se esfuerce le falta algo muy importante para llegar al poder.



 

 


Astorys Targaryen: siempre quiso ser presidente pero puso las manos en fuego y se quemó.  Subestimó a su hermana que ahora está en carrera por el trono cuando él ya marchó hace rato.






Kahblo Drogo: Se hace el malo pero nunca nadie le entiende lo que dice. Aunque intenten revivirlo en cada elección, está muerto hace rato.

 


Jeoffernando: Se calienta cuando lo ningunean por ser "chiquito" y es bastante retobado dentro y fuera de su familia.









El cast completo:



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Y esto no tiene nada que ver con el post pero me gustó para recordar a todos los personajes de la serie:



domingo, febrero 23, 2014

Muy pronto...

Llega el drama que conquistará a tres millones de espectadores

Game of Thrones 2014 - Election is Coming