sábado, marzo 10, 2012

No hay peor ciego que el que no ve por distraído

El otro día, uno de esos días que anduve distraída más de lo habitual, ensimismada en mis pensamientos como si no existiera nada ni nadie alrededor, estaba en una casa ajena y pedí para ir al baño.

En el baño había water y bidet, como en casi todo baño de casa uruguaya. Me dirigí directamente al water, o sea al que tenía tapa de madera. Levanté esa tapa, estaba como suelta y atrás había una canilla que no me dejaba acomodarla bien. "Qué raro, un water con canilla... Será para cortar la entrada de agua". Traté de acomodarla antes de sentarme, pero justamente la canilla entorpecía la tarea.
Como pude me senté e hice mi pis, manteniendo el equilibrio para que la tapa no se zafara del todo y cayera. Cuando me levanto el tercer inconveniente: en la pared de encima del water no hay ningún botón de cisterna. Bajo la vista para ver si en realidad tiene una cisterna mochila que me haya pasado desapercibida, raro porque había estado rato observando el water, la canilla desubicada, acomodando la tapa floja, etc.
Ahí fue cuando sonó la música de la escena del cuchillo de Psicosis de Hitchcock: ERA UN BIDET NO UN WATER. Resulta que la tapa efectivamente se había zafado del verdadero water, y la habían colocado encima del bidet.

Bueno, para qué contarles que obviamente después de eso tuve que arreglármelas para limpiar el bidet meado por error, que ya estaba empezando a heder. Por suerte en el baño había Fabuloso y tirando agua con un tarrito eliminé la prueba del delito, el bidet ultrajado quedó perfumadito y todo.

Cuando salí del baño, como media hora más tarde, ni me animé a mirar al dueño de casa a los ojos, saludé cabizbaja y huí despavorida.

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